Posts in Category: Cine y TV

Houdini & Doyle por Jordi Valero

Ésta entrada pertenece a la sección Crossover, sección que persigue tender puentes entre la magia y otras secciones. Puedes leer más sobre esta sección aquí.

Esta reseña se publica conjuntamente en el blog Interrobang, en un entente para favorecer la divulgación de la cultura y tender puentes entre la magia y otras secciones.



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Harry Houdini (interpretado por Michael Weston), americano de origen húngaro, es un soltero enfant terrible que vive de números de ilusionismo y escapismo que encandilan al público mientras les pone el corazón en un puño. Sus estudios y conocimientos de la magia de escenario le convierten en un escéptico sobre todo lo que desafíe la física y persigue con saña a los médiums y charlatanes que se aprovechan de la buena fe de las gentes para robarles o llevarlos a tomar decisiones contraproducentes.

Arthur Conan Doyle (Stephen Mangan), escocés residente en Londres, es un médico casado y padre de una pareja preadolescente, que está cosechando cierta fama por unas novelas en las que narra las investigaciones de un peculiar investigador privado llamado Sherlock Holmes. Cree en el espiritismo, las hadas y en el más allá y por ello ve en los fenómenos paranormales la manifestación de una realidad paralela a la que además, se aferra por razones personales.

Constable Adelaide Stratton (Rebecca Liddiard) es la primera mujer policía de Scotland Yard y a pesar de sus indudables aptitudes para la investigación, sus dotes de observación y su autonomía en la defensa personal, vive su profesión relegada en el sótano de las dependencias policiales encargándose del archivo y sufriendo la ignorancia, cuando no desprecio, de los mandos que la toleran pero no la soportan. Es feminista y no más que cen las pruebas sin prejuicio alguno.

Espíritismo, reencarnaciones, milagros, fantasmas, premoniciones, extraterrestres, posesiones infernales, vampirismo (con la agradable presencia de Bram Stoker), poltergeist y el poder mortal del maligno son los argumentos, por este orden, de los 10 capítulos que componen la serie que el atípico trío de protagonistas mencionado se encargará de investigar formando equipo en el Londres de 1901, con escapada a Estados Unidos y Canadá.

La serie está muy bien ambientada y resulta correcta en la interpretación, los argumentos bien elegidos y trufados de sucesos, aparentemente, inexplicables por, aparentemente, paranormales, están diseñados a juego de las filias y fobias de cada miembro del equipo para que a lo largo de la trama cada uno pueda desarrollar sus aptitudes a pesar de los encontrados y manifiestos puntos de vista. Como subtrama líneal cada uno sufre, en su vida personal, un trágico suceso que confiere el contrapunto dramático al tono de comedia ligera que, lamentablemente, impregna la serie.

Y a pesar de que cada pieza aislada podría hacer presumir un mejor conjunto, algo no se ha hecho bien ya que en lugar de aprovechar el rico potencial que suponen las jugosas ideas argumentales y las tres personalidades reales (aunque la agente femenina no lo fuera hasta 1915 y tuviera otro nombre) con una vida rica en vivencias y anécdotas se cae en una suerte de rivalidad casi infantil que no solo no consigue generar química sino que tiende a la ñoñería al limitarse a extraer de los protagonistas solo su parte más superficial con lo que resultan unos perfiles tremendamente unidimensionales.

Y la culpa hay que repartirla entre todos: poco acierto en las tramas, ligeras respecto de la potencia de los argumentos; en los actores elegidos, buenos en su papel, aunque sin opción al lucimiento ni a hacerse mejores sinérgicamente; en el exceso de directores: hasta 5 distintos para 10 episodios y el exceso de guionistas: 7 acreditados.

El punto de partida de la serie resulta goloso, unos protagonistas, Houdini, Holmes y Stratton, enormemente atractivos y con solo unos pequeños retoques y unas pequeñas correcciones resultaría brillante pero sea por el motivo que sea la productora ha decidido no hacer el esfuerzo de mejorarla y ha preferido proceder a su cancelación por lo que no habrá segunda temporada. Una lástima.

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The Great Buck Howard por Jordi Valero

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tgbh_02_05The Great Buck Howard

Película dirigida en 2008 por Sean McGinly e interpetada por John Malkovich, Colin Hanks, Emily Blunt y Tom Hanks.

I love this town !!!, Me encanta esta ciudad !!! es el grito de guerra de este mentalista cada vez que llega a una nueva población en su gira artística.

The Great Buck Howard es una comedia melodramática, amable, simpática y triste, que cuenta la última etapa artística de un mago dedicado al arte del mentalismo que ve, por unos instantes, resurgir su fama y el reconocimiento del público.

El argumento de la película acaba siendo algo muy simple y es de lamentar que su suerte se abandonara al carisma de Malkovich. Si solo con esto ya es un logro imagínense un guión más trabajado que ofreciera algo más la superficialidad de la caricatura y una dirección más enérgica que ofreciera momentos para el recuerdo.

Aún y así el entretenimiento y el divertimento están garantizados y la reflexión sobre la decadencia en el mundo artístico y sus trágicas repercusiones en la vida privada fuera del escenario también. Y la incógnita de cómo llevaba a cabo su número más famoso también, ¿mentalismo real si acaso existe, o truco?

Un número con el que suele finalizar su actuación y con el que no falla nunca. Malkovich borda el personaje ¿acaso no lo ha hecho con todos los que ha interpretado? y nos creemos realmente que es Buck Howard. El gran Buck Howard.

Es comedido cuando conviene y excéntrico cuando se necesita, es exagerado e histriónico cuando se encuentra entre sus admiradores, siempre actuando aún fuera del escenario; y depresivo y angustiado en la intimidad; en la soledad de su recogimiento.

Su exaltado ego provoca conmiseración y su decadente vanidad despierta ternura y por eso mismo el deseo de apostar por él y que logre su objetivo se instala decididamente entre todo el público a poco de empezar la película.

El personaje de Buck Howard está inspirado en el mentalista autentico Kreskin el Increíble (George J. Kresge), del que la película pretende ser un respetuoso homenaje y sincero reconocimiento a sus años de artista que tuvieron su momento álgido entre 1970 y finales de los 80.

Buck Howard es un mago que practica el mentalismo y que arrinconado en los últimos tiempos por shows con más fuerza visual y más efectos especiales, decide renacer de sus cenizas y recuperar su puesto en la escalera de la fama por lo que prepara una gran ilusión que no deje a nadie indiferente.

Transita mental y físicamente del recuerdo de los grandes escenarios y de los programas de televisión de máxima audiencia a una gira por provincias donde sigue mostrándose como si estuviera en el Caesar’s Palace de Las Vegas. Su indumentaria y su pose, todo fachada, no presenta ni una pequeña fisura a los ojos de nadie. Impoluto, elegante y bien plantado.

Troy, que por esos giros del destino, acaba dejando sus estudios de derecho en busca de algo distinto, más creativo y contrario a los deseos paternos, acaba siendo el road manager, compañero, lacayo y confesor, todo en uno, primero por dinero después por solidaridad, del Gran Buck, y es quien nos va contando la historia en primera persona, mientras le sirve agua embotellada y no agua destilada ya que ‘no soy una plancha’ argumenta de forma displicente el artista.

En el apartado mágico el tema se centra en presentar a Buck Howard como un verdadero mentalista, es decir sus ilusiones están tan perfeccionadas que acepta someterse a todo tipo de pruebas y escrutinios para demostrar que no hay truco y que sus poderes psíquicos son reales.

Aún al final la duda de si son o no reales estremece incluso a los profesionales.

The Wizard of gore por Jordi Valero

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The Wizard of gore, El mago del horror, de Jeremy Kasten

Caratula del film¿Y si el truco fuese el mago?

La actuación de un mago en un número de grandes efectos de escenario ha de estar perfectamente planificada, tanto en su parte mecánica, de gestos y movimientos, como en su parte comunicacional, con una oratoria comprensible y convincente.

Todo con un solo objetivo: provocar un nivel de tensión in crescendo y facilitar al espectador las claves para que suponga que sabe lo que va a pasar, buscando su complicidad, dándole pábulo a creer que es más listo que el mago, para luego sorprenderlo con un giro que no espera y aprovechar ese momento de desconcierto para aparentar un fallo, ser sorprendido en un renuncio, que de nuevo suba el ego del espectador para terminar hundiendo sus mermadas barreras de resistencia con un final apoteósico y, aparentemente, imposible e inexplicable.

El espectador viaja en una montaña rusa de sensaciones contradictorias que le mantienen atado a la silla sin parpadear y casi sin respirar porque no quiere perderse nada de lo que está ocurriendo. Y porque necesita comprender aunque sepa que no lo conseguirá.

Montag el Magnífico es el mago protagonista de este film. Un psycothriller, The Wizard of gore, El mago del horror, que sigue el manual a la perfección y provoca al público hasta más allá de lo que permite el buen gusto.

Ofrece un espectáculo de sangre y vísceras, una performance gore que no puede dejar indiferente y en cada actuación cosecha gritos de horror y pánico y gritos de entusiasmo y celebración a partes iguales de un público asqueado y maravillado también a partes iguales.

“Una de las muchas bellezas de la magia es que la ilusión puede comenzar mucho antes de que la audiencia sepa que va a ser engañada”

The Wizard of Gore, film de 2007 absolutamente gore, como su titulo explicita, y de serie B, dirigido por Jeremy Kasten e interpretado por Edmund Ed Bigelow (Kip Pardue), su novia Maggie (Bijou Phillips) y Montag el Magnífico (Crispin Glover) es un remake del film del mismo título de 1970 dirigido por Herschell Gordon Lewis, mucho más oscuro y siniestro que su antecesor y que no deja indiferente si se consigue aguantar hasta el final.

El inicio del film es ya un claro anticipo de lo que presagia, y a medida en que como espectadores de la película consigamos trascender a espectadores del espectáculo de magia viviremos en primera persona la sensación de ser una suicide girl (chicas jóvenes y guapas elegidas al azar entre el público por Montag el Magnífico para ser víctimas, más que colaboradoras, de sus tejemanejes vejatorios y trucos de ilusionismo, psicodelia e hipnosis) con toda la carga de sensualidad, sexualidad y horror que atesora.

La aparición de cadáveres va a propiciar que Ed Bigelow investigue la posible relación entre los asesinatos imaginarios del espectáculo de magia y los asesinatos reales.

En ese punto la película adquiere tintes de novela negra y la investigación de Ed traspasa el concepto de obsesión al desplazar cualquier atisbo de vida cotidiana para entregarse en cuerpo y alma a descubrir quien está detrás de los asesinatos sin ser consciente que está mezclando realidad y fantasía y que el precio puede suponer perder la razón.

Film turbulento de interesante guión y factura y buena interpretación que destila momentos brillantes sobre todo conseguidos con un ambiente de confusión visual (hay mucho movimiento de cámara y asiduo empleo de ángulos bajos y oblicuos) y auditiva (mucho ruido de fondo para aprovechar al máximo las distorsiones del efecto Doppler) para provocar un efecto de irrealidad y ensueño con el que se pretende, y consigue, favorecer la transición de espectador externo (del film) a espectador interno (del espectáculo), como comentábamos anteriormente.

Una experiencia que acaba confundiendo al espectador por no poder delimitar lo que es truco y lo que no, en todo el film. El mago finge, el espectador puede creer sus mentiras y la complicidad admitida de engaño transforma delirios en realidades.

¿Y si el mago fuese el truco?

 

Magia Potagia

Magia Potagia fue un programa de televisión dirigido, presentado y protagonizado por Juan Tamariz, que se emitió en el año 1988 en Televisión Española y que muchos de nosotros recordamos como el primer gran programa de ilusionismo en televisión. Anteriormente la magia había aparecido en televisión como parte de otros contenidos, como por ejemplo el famosísimo concurso 1,2,3 (y también continuaría siendo así en el futuro).

Más adelante llegarían otros programas dedicados única y exclusivamente a la magia, algunos de ellos destacables como Nada x Aquí y otros infames como los que rellenan la parrilla televisiva actual.

A lo largo de sus programas desfilaron algunos de los magos más importantes de la historia de la magia de cerca como Pepe Carrol, René Lavand, Arturo de Ascanio o Miguel Gómez, que ahora podéis disfrutar gracias al canal de youtube de cardinimigican.

Disfrutadlo lo antes posible que este tipo de contenidos no se sabe cuanto pueden durar al alcance de todos…

Estreno del programa El Mago Pop en Discovery Max

Mago Pop

En un claro ejercicio de coherencia interna (y no por excesivas ganas), si reseñé el programa Por arte de magia, voy a hacer lo mismo con El Mago Pop.

Más que criticar por gusto o lamer culos por amor al arte, me gustaría que reflexionar constructivamente sobre los iconos mediáticos del mundo de la magia e ilusionismo sirviera para ayudar a esta disciplina artística a ir dando pasos hacia delante. Y me refiero a un ejercicio de reflexión colectivo, no a mis particulares ideas.

No me ha resultado una sorpresa encontrar que el formato de El Mago Pop es idéntico al programa de nuestro amigo Dynamo. Discovery Networks manifestaba de manera explícita que esa era su intención cuando anunció el desarrollo de este programa, con lo que ya sabíamos a que nos exponíamos.

Por este motivo, las reflexiones del post dedicado al británico, en lo que respecta a su primera mitad, se aplica en gran medida a Antonio Díaz (y perdonadme que sea esquemático, la pereza y el miedo a repetirme me pueden):

Personaje: Primera de las dos únicas diferencias. En este caso Antonio no representa el mediocre que acaba triunfando. Su personaje es el joven con talento reconocido previamente que va a realizar una serie de proezas.

Nuestros sueños: Conocer gente famosa, viajar ¿por el mundo?… Más de lo mismo que Dynamo en su programa.

Montaje del vídeo y ritmo: La mayor de todas las similitudes. Aún así hay una única diferencia y es que en El Mago Pop parece que la música tendrá protagonismo destacado. De hecho es una de las señas de Antonio. Lo hemos visto en su espectáculo en directo y se lo hemos oído en multitud de entrevistas. Por lo demás, estilo videoclipero de la MTV. Escenas rápidas, primeros planos, cortes constantes…

Resumiendo: El trasfondo argumental del programa es el mismo en ambos casos, a pesar que en el de Antonio se le da una mayor lógica narrativa con la teoría de los seis grados de separación: viajar y hacer magia a mucha gente incluyendo a personalidades públicas.

El formato audiovisual es también idéntico. Muy típico de hoy en día. ¿Quien aguantaría en televisión escenas de un minuto de duración con algo más de contenido que el “mira, mira, mira, mira que truco te hago”? Según los Discovery Networks, nadie.

Conclusiones: No me ha gustado el programa por las mismas razones que el programa de Dynamo. Respecto a la magia puedo decir que a falta de ver más efectos (que con mucha probabilidad no veré), no me gusta el tufo a post producción y ganchos que ha desprendido lo que he visto. Y eso a pesar de que se han mostrado efectos que como me señala @Tony_Magic13 no necesitan de estos arreglos.

Pero lo que si puedo afirmar es que me consta de primera mano que Antonio es un buen mago y que rinde en la verdadera prueba que es para un ilusionista hacer magia en directo. Con lo que no me gustaría que se me malinterpretara: no me gusta El Mago Pop, sí me gusta Antonio Díaz.

Finalmente me inclinaré hacia la parte positiva como acostumbre a hacer y me mostraré contento si la magia se populariza más. Eso sí, me escama un poco que esta fast tv magic sea la que se ponga de moda (si no lo está ya ¡hola street magic!) ya que al final da la impresión de ser una concatenación de trucos propios de un bufón. No me gustaría que la gente pensara que no existe (o nunca descubrieran) una magia tan distinta y tan maravillosa como la que puede vivirse por ejemplo en una sesión de magia de cerca.

Perdonad que sea tan pesado, pero de verdad, como la magia en directo… nada, os lo prometo.

 

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